En el año 1700, al alba del siglo XVIII, moría sin descendencia Carlos II "el hechizado". A pesar de pertenecer a la dinastía de los Habsburgo, en su testamento designó como heredero al Duque de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia, que sería coronado como Felipe V de Castilla y IV de Aragón. Esa decisión desencadenaría un conflicto a escala europea, la Guerra de Sucesión Española,ya que el Archiduque Carlos de Habsburgo, segundo hijo del Emperador Leopoldo, reclamaría sus derechos al trono español. Inglaterra, Holanda y otros estados apoyarían esta última candidatura temerosos de la posible unión de las coronas francesa y española en un solo trono. |
En España, la confrontación adquirió tintes de guerra civil ya que los estados de la Corona de Aragón (Aragón, Valencia, Cataluña y Mallorca) respaldaron la candidatura austracista mientras la Corona de Castilla aceptaba la borbónica. El 20 de Agosto de 1710 se libró a las puertas de Zaragoza una batalla de crucial importancia: las tropas borbónicas fueron derrotadas y el Archiduque Carlos restituyó todos los fueros y privilegios del Reino de Aragón, que habían sido revocados por Felipe V en 1707. Esa batalla, la última gran victoria austracista en la Península Ibérica, fue la llave que abrió el postrero aunque efímero período de soberanía aragonesa. |
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